lunes, 8 de noviembre de 2010

El caso Slevin

Todo empezó por un caballo, y por lo que a veces ocurre en el mundo de las apuestas. Un individuo quiere lo que se llama una apuesta segura y hace lo que sea para conseguirla.

En el ajo está Doc, un timador conocido por su simpatía, aunque no muy discreto. Lo mismo se podría decir de la amante que se tiraba a Doc, lo que nos lleva a Abe, porque Gloria estaba demasiado buena para jugar en un solo equipo. Abe no era de meter las narices, pero si algo le daba en la nariz... y justo debajo de la nariz tenía la boca. Siempre hay alguien que es todo oídos y que podría ser el tío de cualquiera. En menos de lo que canta un gallo la gente se contagia del "yo quiero" y raja por los codos. Luego, como un buen vino en el paladar, te llega hasta los oídos ofreciéndote una apuesta segura y lo que es aun peor, empiezas a creértelo. Eso fue lo que le pasó a nuestro hombre, Max. Nada le salía bien, estaba harto, harto de ser un perro pero sin llevar su vidorra, harto de despertarse y descubrir que sus sueños solo eran sueños, pero sobre todo estaba harto de no tener un jardín delante de su casa.

Max despertó y descubrió que su sueño solo había sido castillos en el aire. Charlie Chaplin participó en un concurso de dobles de Charlotte en Montecarlo y acabó tercero. Eso es una anécdota, esto es otra cosa.

Los Tenenbaums. Una familia de genios

Royal Tenenbaum compró la casa de la Avenida Archer en el invierno de su trigésimo quinto año de vida. A lo largo de la siguiente década, su mujer y él tuvieron tres hijos, y luego se separaron. Nunca llegaron a divorciarse legalmente. Etheline Tenenbaum se quedó la casa y cuidó a los niños, cuya educación era su mayor prioridad. Incluso escribió un libro sobre el tema titulado "familia de genios".

Desde que estaba en la escuela primaria, Chas Tenenbaum comía casi siempre en su cuarto, de pie junto a su mesa y con una taza de café en la mano para ahorrar tiempo. Estando en sexto curso montó un negocio de cría de ratones dálmatas que vendía a una tienda de mascotas que había en Little Tokio. En la preadolescencia comenzó a adquirir inmuebles mostrando un entendimiento casi antinatural de las finanzas internacionales. Él fue quien negoció la compra de la residencia de verano de su padre en la isla de Eagle. Aquel perdigón aun sigue alojado entre dos de los nudillos de la mano izquierda de Chas.

Margot Tenenbaum había sido adoptada cuando tenía dos años, y su padre siempre lo había hecho saber al presentarla. Escribía teatro y obtuvo la beca Breiderman de cincuenta mil dólares estando en noveno curso. Ella y su hermano Richie se escaparon de casa un invierno para acampar en la sala africana del museo municipal. Compartieron un saco de dormir y sobrevivieron a base de galletitas y refrescos. Cuatro años después, Margot desapareció durante dos semanas, esta vez sola, y cuando volvió le faltaba medio dedo.

Richie Tenenbaum era campeón de tenis desde que estaba en tercer curso. A los 17 años se hizo profesional y ganó el abierto de los Estados Unidos tres años seguidos. En un rincón de su cuarto tenía un estudio de pintura, pero nunca llegó a desarrollar sus habilidades pictóricas. Los fines de semana, Royer le sacaba a conocer la ciudad, excursiones que nunca hacía con nadie más.

Eli Cash, el mejor amigo de Richie, vivía con su tía en la casa de enfrente, y era habitual verle por allí en las reuniones de familia, en vacaciones, por las mañanas antes del colegio, y la mayoría de las tardes.

Los tres hermanos Tenenbaum interpretaron la primera obra teatral de Margot el día en que ésta cumplió 11 años. Habían acordado invitar a su padre a la fiesta. Desde entonces no volvieron a invitarle a ninguna de sus fiestas, y de hecho, prácticamente todos los recuerdos de los brillantes hermanos Tenenbaum habían sido borrados por dos décadas de traiciones, fracasos y catástrofes.

El club de la lucha

La gente suele preguntarme si conozco a Tyler Dunder. Cuando el cañón de un arma se aloja entre los dientes apenas se entienden las vocales. Por un instante, me olvido de toda la teoría de Tyler sobre las técnicas de demolición, y me pregunto si estará limpia el arma.

Todos sabemos que se suele dañar más a la persona que quieres, pero también puede ser al revés. Tenemos butacas en primera fila para asistir a esta destrucción masiva. La sección de demoliciones del proyecto Mayhem ha colocado cargas de dinamita gelatinosa en los pilares maestros de una docena de edificios. Dentro de dos minutos las primeras detonaciones activarán las cargas y unas cuantas manzanas se verán reducidas a humeantes escombros. Lo sé porque lo sabe Tyler. De repente me di cuenta de que todo, las armas, las bombas, la revolución, estaba interrelacionado con una joven llamada Marla Singer.

V de Vendetta

Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre. Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora de evocarla sin dilación.

Pero..., ¿qué ha sido del hombre? Sé que se llamaba Gay Fox, y sé que en 1605 quiso hacer saltar por los aires el Parlamento británico, pero ¿quién era realmente? ¿Cómo era? Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre, porque con un hombre se puede acabar, pueden detenerle, pueden matarle y pueden olvidarle, pero 400 años más tarde los ideales pueden seguir cambiando el mundo. Yo he visto con mis propios ojos el poder de los ideales, he visto a gente matar por ellos y morir por defenderlos. No se puede besar un ideal, ni tocarlo o cazarlo. Los ideales no sangran, no sufren, y tampoco aman, pero no es un ideal lo que yo echo de menos, sino un hombre, un hombre que me hizo recordar el 5 de noviembre, un hombre al que jamás olvidaré.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Casino

Antes de dirigir un casino o de salir volando por los aires, yo, Ace Rothstein, era el mejor apostador del mundo. Era tan bueno que cuando apostaba podía cambiar el sentido de una apuesta para todos los corredores del país. En serio. Era tan endemoniadamente bueno que me gané el paraiso en la Tierra, me nombraron director de uno de los mejores casinos de Las Vegas, el Tangiers, y me nombraron los únicos tipos que podían comprarlo por la suma de 62 millones 700 mil dólares. No conozco todos los detalles.

La verdad es que nadie conocía todos los detalles. Era una situación perfecta. Él me tenía a mí, Nicky Santoro, su mejor amigo, para guardarle las espaldas. Y tenía a Ginger, la mujer que amaba, colgada de su brazo. Pero al final lo jodimos todo. Pudo haber sido perfecto, pero fue la última vez que a gente de la calle como nosotros se le dio el puto control de algo tan valioso.

En aquella época, Las Vegas era el lugar al que llegaban millones de pardillos cada año en avión para dejarse cerca de mil millones de dólares. De noche no se veía el desierto que rodeaba la ciudad, pero en aquel desierto se solucionaban muchos de los problemas de Las Vegas. Hay muchos agujeros cavados en ese desierto, y muchos problemas enterrados en ellos, pero hay que hacer bien las cosas. Hay que haber cavado el agujero antes de llegar con el paquete en el maletero, si no, tienes que tirar de pala durante 30 o 45 minutos. Y ¿quién te asegura que durante ese tiempo no aparece alguien? Eso te obligaría a cavar unos cuantos agujeros más. Vamos, que te puedes pasar allí toda la puta noche.

¿Quién podía resistirse? En cualquier otra parte, yo era un tahur, un corredor de apuestas siempre pendiente de que no me jodieran los polis que día y noche me acosaban, pero allí yo era el señor Rothstein. No solo voy por lo legal, sino que dirijo un casino, y eso es como cobrarles sus sueños a la gente en metálico.

Contraté de gerente a Billy Sherbert, un antiguo colega de juego, y me puse manos a la obra. Las Vegas es un lugar que limpia los pecados de los tipos como yo, es un túnel de lavado para la moral. Hace por nosotros lo que Lurdes hace por los jorobados y paralíticos, y además de convertirnos en legales, genera dinero, toneladas de dinero. ¿Qué íbamos a pintar sino en medio de un desierto? La única razón es el dinero. Ese es el resultado final de las luces de neón y las ofertas de las agencias de viajes, de todo el champán y las suits de hotel gratis, de las fulanas y el alcohol. Todo está organizado solo para que nosotros nos llevemos su dinero. Esa es la verdad de Las Vegas.

Alta fidelidad

¿Qué apareció antes? ¿La música o la miseria? Se preocupan porque los niños juegan con armas o ven videos violentos, por si les domina una especie de cultura de la violencia. Y les da igual que los niños escuchen miles, y digo miles, de canciones sobre sufrimiento, rechazo, pérdida, miseria y dolor. ¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido, o estaba deprimido porque escuchaba música pop?

Las 5 cosas que echo de menos de Laura; 1: sentido del humor. Muy seco, pero también cariñoso y comprensivo. Y la mejor risa de todos los tiempos de la historia de todas las risas. Se rie con todo el cuerpo. 2: tiene carácter, o al menos lo tenía antes de la pesadilla de Ian. Es leal, honesta, y no se ensaña con la gente cuando tiene un mal día. Eso es carácter. 3: no olvido su olor, ni su sabor. El misterio de la química humana, algo que no entiendo. Algunas personas actuan sobre tus sentidos haciendo que te sientas en casa 4: me mola cómo va por la vida, como si no le importara su aspecto ni lo que provoque. Y no es que no le importe, es.. , no es una tía afectada, y eso la hace elegante. Y 5: una cosita que hace cuando no puede dormir. Empieza a gemir y se frota los dos pies la misma cantidad de veces. Eso me mata. Creedme, también podría hacer una lista de las 5 cosas que me sacan de quicio, pero son las típicas cosas de mujeres así en plan esquizofrénico, y que me llevaron a esta situación.

Grabar una cinta recopilatoria es como romper con alguien: se tarda más de lo que imaginas. Hay que empezar a lo bestia para llamar la atención, y luego ir aumentando la intensidad pero sin pasarte de vueltas, porque luego hay que bajar de golpe. Hay un montón de reglas. En fin, he empezado a grabar una en mi cabeza, para Laura, con cosas que le gustan, cosas que la harán feliz. Por primera vez creo que sé cómo se hace.

Los impostores


Querido Roy, imagino que estarás enfadado, y no me extraña. Me has enseñado casi todo lo que sé, y supongo que te debo algo mejor que esto, pero siempre me has dicho que si alguna vez se me presentaba una gran oportunidad, la aprovechara, y es lo que he hecho. Por cierto, perdóname por lo del golpe en la cabeza, y por todo lo demás. Siempre has dicho que la gente como nosotros no puede permitirse el lujo de tener remordimientos. Eso me va a resultar algo más difícil, pero me esforzaré. Por si te sirve de algo, eres el mejor de todos. Nunca encontraré un socio como tú, aunque ya no lo necesito.

Te quiero chaval.
Frank.

PD: considéralo un regalo