jueves, 18 de agosto de 2011

Un pequeño cambio

Miradnos, corriendo de un lado a otro, siempre con prisas, siempre llegando tarde. Somos la raza humana. Siempre compitiendo, aunque lo que más ansiamos en este mundo es conectar con otros. Para algunos eso ocurre a primera vista. Es cuando sabes que lo sabes, es el destino destilando su magia. Y es genial para esas personas. Viven como en un cuento de hadas, van directas como cuando viajas en un tren expreso. Sin embargo, eso solo les ocurre a unos pocos. Para el resto de la humanidad, vivir es menos romántico. Suele ser complicado y liado, se rige por meteduras de pata y oportunidades desaprovechadas, y sobre todo, por no ser capaz de decir lo que necesitas decir cuando debes decirlo. Al menos así es como me ha ido a mí.

Miradnos, corriendo de un lado a otro, siempre con prisas, siempre llegando tarde, siempre compitiendo. Pero a veces, las cosas se ralentizan lo suficiente, y eso hace que todas las piezas encajen. El destino destila su magia, y sientes que has conectado. Muy de cuando en cuando, en medio de tanto azar, ocurre algo inesperado que nos empuja hacia delante. Y la verdad, ahora empiezo a creer, ahora empiezo a sentir, que tal vez la prisa de los humanos no se deba a una carrera.

sábado, 25 de junio de 2011

El caballero oscuro

- El Joker ha ganado. La labor de Harvey, todo aquello por lo que hemos luchado, se esfuma. La oportunidad que nos diste de arreglar esta ciudad se desvanece con la nueva imagen de Harvey. Nos lo jugamos todo a una carta, y el Joker la ha cogido y la ha hecho añicos. La gente perderá la esperanza.
- No la perderá. Nadie debe saber lo que ha hecho.
- Cinco muertos, dos de ellos polis. Como para intentar taparlo...
- No, no... El Joker no puede ganar. Gotham necesita su verdadero héroe.
- No...
- O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en un villano. Yo sí he podido hacerlo, porque no soy un héroe, como Dent. Los he matado yo. Es lo que soy.

- No, no puedes. No lo eres.
- Soy lo que Gotham necesita que sea. Da la alerta.
- Van a ir a por ti
- Tú vas a ir a por mí, me condenarás, me echarás a los perros. Porque eso es lo que tiene que ocurrir. Porque a veces la verdad no es suficiente. A veces la gente se merece algo más. A veces la gente se merece una recompensa por tener fe.

- Batman?batman!¿Por qué huye, papá?
- Porque tenemos que perseguirle
- Pero si no ha hecho nada malo
- Porque es el héroe que Gotham se merece pero no el que necesita ahora mismo. Así que lo perseguiremos, porque él puede resistirlo. Porque no es un héroe, es un guardián silencioso, un protector vigilante, un caballero oscuro.

miércoles, 30 de marzo de 2011

American Beauty

Me llamo Lester Burnham. Este es mi barrio. Esta es mi calle. Esta es mi vida. Tengo 42 años. En menos de 1 año habré muerto. Claro que... eso no lo sé aun, y en cierto modo, ya estoy muerto.

Siempre había oído que toda tu vida pasa ante tus ojos el segundo antes de morir. Para empezar, ese segundo no es un segundo en absoluto, se hace largo e inmenso como un océano de tiempo. En mi caso, aparecía yo tumbado boca arriba en el campamento de los Boy Scouts mirando estrellas fugaces. Y las hojas amarillas de los arces que flanqueaban nuestra calle. O las manos de mi abuela y su marchita piel que parecía papel. Y la primera vez que contemplé el nuevo air Firebird de mi primo Tony. Y Jane... Y Jane.... Y Carolyn.

Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez, y me abruma. Mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán.

sábado, 26 de febrero de 2011

Valor de ley

La gente no daba crédito a que una niña saliese de su casa en invierno para vengar a su padre, pero sucedió. Yo tenía 14 años cuando un cobarde llamado Tom Chaney disparó a mi padre robándole la vida, el caballo y dos monedas de oro de California que llevaba en la cinturilla del pantalón. Chaney trabajaba para mi padre. Le había llevado a Fordbiz con él para conducir ponys mesteños que había comprado de vuelta a casa. En la ciudad, Chaney se había dedicado a beber y a jugar a las cartas, y perdió todo su dinero. Se le metió en la cabeza que le estaban haciendo trampas y volvió a la pensión a por su rifle. Cuando papá intentó intervenir Chaney le disparó. Chaney salió huyendo. Pudo haberse ido andando pues ni un alma en esa ciudad se molestó en darle caza. Sin duda, Chaney creyó que había salido impune de aquello pero se equivocaba. En este mundo se paga por todo antes o después. Nada es gratis, salvo la gracia de Dios.

Para cuando llegamos a la tienda tenía la mano negra. No estaba despierta cuando perdí el brazo. Según me dijeron, el alguacil se quedó a mi lado hasta que estuve fuera de peligro, pero se fue antes de que me despertara. Ya en casa, le escribí y le invité a venir a vernos cuando estuviera por el Condado de Jeil y recogiera los 50 dólares que aún le debía. No recibí noticias del alguacil Cogburn y no apareció por casa. Pero un día recibí una carta suya en la que incluía un folleto. Decía que estaba de gira con un espectáculo de vaqueros haciéndose más viejo y más gordo. Preguntaba si querría ir a visitarle cuando el espectáculo estuviera en Menfis para compartir recuerdos. Decía que comprendería si el viaje me parecía demasiado largo. Era una nota breve pero plagada de faltas de ortografía. Hice que trasladaran el cuerpo a nuestro cementerio y lo he visitado a lo largo de los años. Sin duda, la gente lo comenta. Dicen: apenas lo conocía, ¿no es una solterona malhumorada? Es cierto que no me he casado. Nunca he tenido tiempo que malgastar. No supe nunca más del agente de Texas LaBoeuf. Si aún sigue vivo estaría encantada de saber de él. Imagino que ya ronda los 70, puede que casi los 80, y supongo que ya no será tan estirado. El tiempo se nos escapa.

domingo, 26 de diciembre de 2010

El show de Truman

- Ya no sé qué pensar Marlon. Quizás es que me estoy volviendo loco, pero tengo la impresión de que el mundo gira alrededor mio
- Es mucho mundo para un solo hombre, Truman. ¿No será que tienes sueños de grandeza? ¿Que desearías haber llegado a algo importante? Vamos Truman, ¿quién no ha imaginado sentado en el váter que le entrevistaban en el telediario?, ¿quién no ha soñado ser famoso?
- Esto es diferente, parece que todo el mundo está en el ajo
- Soy tu mejor amigo desde que teníamos 7 años Truman. El único modo de que aprobáramos el curso era copiándonos los exámenes, ay dios... eran idénticos, pero a
mí eso me hacía sentir seguridad, porque fuera cual fuera la respuesta la acertábamos juntos o la...
- Fallábamos juntos

- ¿Recuerdas aquella vez que nos quedamos toda la noche en el jardín porque querías jugar al polo norte? (risas) Cogí una pulmonía. ¿Te acuerdas de eso?
- Estuviste sin venir a clase casi un mes (risas)


- Para mí eres lo más parecido a un hermano, Truman. Sé que las cosas no nos han salido como habíamos soñado a ninguno de los dos. Conozco ese sentimiento cuando parece que todo se te escapa de las manos, y te niegas a aceptarlo, y entonces, buscas una justificación. Pero, bueno, pues lo que quiero decir es que, por ti me dejaría atropellar sin dudarlo, y la última cosa que haría en esta vida sería mentirte. Piénsalo bien, Truman. Si todos están en el ajo, yo tendría que estarlo también. No estoy en el ajo, Truman, porque no hay ningún ajo.


- Truman puedes hablar, te escucho
- ¿Quién eres?
- Soy el creador del programa de televisión que llena de esperanza y felicidad a millones de personas
- Y ¿quién soy yo?
- El protagonista
- ¿Nada era real?
- Tú eras real, por eso valía la pena verte. Escúchame Truman, ahí fuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que he creado para ti, las mismas mentiras, los mismos engaños, pero en mi mundo, tú no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tú mismo
- Nunca has tenido una cámara en mi cerebro

- Tienes miedo, por eso no puedes marcharte. Está bien Truman, yo te comprendo. Llevo observándote toda tu vida, te observé al nacer, te observé cuando diste tu primer paso, observé tu primer día de colegio, y el capítulo en el que se te cayó tu primer diente. No puedes irte Truman, este es tu sitio, conmigo. Háblame, dime algo, ¡di algo maldita sea! ¡Estás en la televisión, en directo ante todo el mundo!
- Por si no nos vemos luego, ¡buenos días, buenas tardes y buenas noches!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Cinema Paradiso

- Ahora te contaré una cosa. Sentémonos un momento. Una vez, un Rey celebró una fiesta. A ella fueron las princesas más bellas del reino. Bueno, un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del Rey. Era la más bella de todas, y se enamoró enseguida, pero, pero, ¡qué podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del Rey!

En fin, un buen día consiguió hablar con ella y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado. La princesa quedó tan impresionada por su fuerte sentimiento que le dijo al soldado: si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya. Y a partir de ese instante, el soldado se fue a allí y la esperó un día, y dos días, y diez, y luego veinte, y cada noche la princesa le observaba desde la ventana, pero él no se movía nunca, con la lluvia, con el viento, con la nieve, siempre estaba allí. Los pájaros se le cagaban encima y las abejas se le comían vivo, pero él no se movía. Y después de noventa días estaba tremendamente delgado, pálido. Al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos y no podía contenerlas. Ya no le quedaban ni fuerzas para domir. Mientras, la princesa seguía observándole, y al llegar la noche noventa y nueve, el soldado se incorporó, cogió la silla y se largó de allí.

- ¿No me digas? ¿al final?

- Sí. Justo al final Totó, y no me preguntes cuál es el significado. Yo no lo sé. Si lo entiendes dímelo tú

- ¿Recuerdas la historia del soldado y la princesa? Ahora entiendo porqué el soldado se fue justo al final, si... Solo faltaba una noche para que la princesa fuera suya, pero ella no tenía porqué mantener su promesa. Eso hubiera sido terrible, le habría matado. De ese modo, en cambio, durante al menos 99 noches, él mantuvo intacta la esperanza de que ella le esperaría.

- Haz como el soldado Totó, márchate. Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella te sientes en el centro del mundo, te parece que nunca cambiará nada. Luego te vas, un año, dos, y cuando vuelves todo ha cambiado, se rompe el hilo conductor, no encuentras a quien querías encontrar, tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente, la tierra donde naciste, pero ahora no es posible, creo que estás más ciego que yo.

- ¿Quién dijo eso? ¿Gary Cooper? ¿James Stewart? ¿Hery Fonda?

- No Totó, eso no lo dijo nadie, esto lo digo yo. La vida no es como la has visto en el cine, la vida es más difícil. Márchate, regresa a Roma. Eres joven, el mundo es tuyo, yo ya soy viejo. No quiero oirte más, solo quiero oir hablar de ti.

jueves, 23 de diciembre de 2010

La colmena

La mañana, esa mañana eternamente repetida, trepa como un gusano por los corazones de los hombres y las mujeres de la ciudad golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirares que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones. La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega un poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena.