Yo quería apasionarme con algo tanto como la gente se apasionaba por esas plantas, pero no, eso no va conmigo. Supongo que sí tengo una pasión confesable; quiero saber lo que se experimenta al sentir tanto pasión por algo.Si se llega a tener la suerte de ver una orquídea fantasma todo lo demás queda eclipsado. Si la orquídea fantasma era realmente un fantasma tenía tanto embrujo que seducia a la gente hasta obsesionarla año tras año y fatalmente km tras km. Si era una flor de verdad yo quería ver una, y no era porque me encantaban las orquídeas, ni siquiera me gustan demasiado, lo que yo quería ver era eso que atraía a la gente de forma tan especial y apasionada.
Hay demasiadas ideas y cosas y gente, demasiadas direciones que tomar. Empecé a pensar que la razón por la que era tan imprtante apasionarse por algo es que de esa forma se esculpe el mundo a un tamaño más manejable.
La mayoria de la gente anhela algo extraordinario, algo tan estimulante que arriesgaria todo por ese deseo, pero muy pocos harían algo. Es muy fuerte y enajenante estar junto a alguien tan lleno de vida.
La vida parecía estar llena de cosas similares a la orquídea fantasma, fascinantes para la mente, cautivadoras para el corazón, pero un poco fantásticas, efímeras e inalcanzables.
- Nos van a pillar- No creo
- No quiero morir Donald, he desperdiciado mi vida, joder, la he despercidado. Te admiro Donald, lo sabes. He pasado la vida paralizado pendiente de lo que la gente pensara de mí, y tú, tú no te enteras de nada
- Claro que me entero
- No, no lo entiendes, te lo he dicho como un cumplido. Recuerdo un día en el instituto, te miraba por la ventana de la biblioteca y hablabas con Sara Morsh
- Dios mío, estaba loco por ella
- Ya lo sé. Y tonteabas con ella, y ella estaba encantadora contigo
- Sí, me acuerdo
- Y luego cuando te fuiste, empezó a reirse de ti con su amiga y fue como si se burlaran de mí. Tú no tenías ni idea, parecías tan contento...
- Ya lo sé, lo sabía
- Y ¿cómo estabas tan contento?
- Queria a Sara, Charles, y ese amor era mío, yo era el dueño, ni Sara tenía derecho a privarme de eso. Yo puedo querer a quien quiera
- Pero a ella le parecias ridículo
- Pero ese era su problema, no el mío. Uno es lo que ama, no lo que le ama, eso lo decidí hace mucho tiempo.





