miércoles, 27 de octubre de 2010

Casino

Antes de dirigir un casino o de salir volando por los aires, yo, Ace Rothstein, era el mejor apostador del mundo. Era tan bueno que cuando apostaba podía cambiar el sentido de una apuesta para todos los corredores del país. En serio. Era tan endemoniadamente bueno que me gané el paraiso en la Tierra, me nombraron director de uno de los mejores casinos de Las Vegas, el Tangiers, y me nombraron los únicos tipos que podían comprarlo por la suma de 62 millones 700 mil dólares. No conozco todos los detalles.

La verdad es que nadie conocía todos los detalles. Era una situación perfecta. Él me tenía a mí, Nicky Santoro, su mejor amigo, para guardarle las espaldas. Y tenía a Ginger, la mujer que amaba, colgada de su brazo. Pero al final lo jodimos todo. Pudo haber sido perfecto, pero fue la última vez que a gente de la calle como nosotros se le dio el puto control de algo tan valioso.

En aquella época, Las Vegas era el lugar al que llegaban millones de pardillos cada año en avión para dejarse cerca de mil millones de dólares. De noche no se veía el desierto que rodeaba la ciudad, pero en aquel desierto se solucionaban muchos de los problemas de Las Vegas. Hay muchos agujeros cavados en ese desierto, y muchos problemas enterrados en ellos, pero hay que hacer bien las cosas. Hay que haber cavado el agujero antes de llegar con el paquete en el maletero, si no, tienes que tirar de pala durante 30 o 45 minutos. Y ¿quién te asegura que durante ese tiempo no aparece alguien? Eso te obligaría a cavar unos cuantos agujeros más. Vamos, que te puedes pasar allí toda la puta noche.

¿Quién podía resistirse? En cualquier otra parte, yo era un tahur, un corredor de apuestas siempre pendiente de que no me jodieran los polis que día y noche me acosaban, pero allí yo era el señor Rothstein. No solo voy por lo legal, sino que dirijo un casino, y eso es como cobrarles sus sueños a la gente en metálico.

Contraté de gerente a Billy Sherbert, un antiguo colega de juego, y me puse manos a la obra. Las Vegas es un lugar que limpia los pecados de los tipos como yo, es un túnel de lavado para la moral. Hace por nosotros lo que Lurdes hace por los jorobados y paralíticos, y además de convertirnos en legales, genera dinero, toneladas de dinero. ¿Qué íbamos a pintar sino en medio de un desierto? La única razón es el dinero. Ese es el resultado final de las luces de neón y las ofertas de las agencias de viajes, de todo el champán y las suits de hotel gratis, de las fulanas y el alcohol. Todo está organizado solo para que nosotros nos llevemos su dinero. Esa es la verdad de Las Vegas.

Alta fidelidad

¿Qué apareció antes? ¿La música o la miseria? Se preocupan porque los niños juegan con armas o ven videos violentos, por si les domina una especie de cultura de la violencia. Y les da igual que los niños escuchen miles, y digo miles, de canciones sobre sufrimiento, rechazo, pérdida, miseria y dolor. ¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido, o estaba deprimido porque escuchaba música pop?

Las 5 cosas que echo de menos de Laura; 1: sentido del humor. Muy seco, pero también cariñoso y comprensivo. Y la mejor risa de todos los tiempos de la historia de todas las risas. Se rie con todo el cuerpo. 2: tiene carácter, o al menos lo tenía antes de la pesadilla de Ian. Es leal, honesta, y no se ensaña con la gente cuando tiene un mal día. Eso es carácter. 3: no olvido su olor, ni su sabor. El misterio de la química humana, algo que no entiendo. Algunas personas actuan sobre tus sentidos haciendo que te sientas en casa 4: me mola cómo va por la vida, como si no le importara su aspecto ni lo que provoque. Y no es que no le importe, es.. , no es una tía afectada, y eso la hace elegante. Y 5: una cosita que hace cuando no puede dormir. Empieza a gemir y se frota los dos pies la misma cantidad de veces. Eso me mata. Creedme, también podría hacer una lista de las 5 cosas que me sacan de quicio, pero son las típicas cosas de mujeres así en plan esquizofrénico, y que me llevaron a esta situación.

Grabar una cinta recopilatoria es como romper con alguien: se tarda más de lo que imaginas. Hay que empezar a lo bestia para llamar la atención, y luego ir aumentando la intensidad pero sin pasarte de vueltas, porque luego hay que bajar de golpe. Hay un montón de reglas. En fin, he empezado a grabar una en mi cabeza, para Laura, con cosas que le gustan, cosas que la harán feliz. Por primera vez creo que sé cómo se hace.

Los impostores


Querido Roy, imagino que estarás enfadado, y no me extraña. Me has enseñado casi todo lo que sé, y supongo que te debo algo mejor que esto, pero siempre me has dicho que si alguna vez se me presentaba una gran oportunidad, la aprovechara, y es lo que he hecho. Por cierto, perdóname por lo del golpe en la cabeza, y por todo lo demás. Siempre has dicho que la gente como nosotros no puede permitirse el lujo de tener remordimientos. Eso me va a resultar algo más difícil, pero me esforzaré. Por si te sirve de algo, eres el mejor de todos. Nunca encontraré un socio como tú, aunque ya no lo necesito.

Te quiero chaval.
Frank.

PD: considéralo un regalo

lunes, 20 de septiembre de 2010

21 Black Jack

"A ganar, a ganar, pollo para cenar". Esas palabras llevaban toda la noche rondándome la cabeza. En fin, es una leyenda de las Vegas. Si se lo preguntas a cualquiera de los viejos jefes del lugar, lo sabrán. Fue un crupier chino de Vinyols a quien se atribuye la autoría de la frase. La gritaba cada vez que salía 21. De eso hace ya más de 40 años, pero la frase sigue teniendo gancho. "A ganar, a ganar, pollo para cenar". Prueba a ver. La había oído al menos unas 14 veces aquella noche, era imposible perder. En primer lugar, lo que estaba haciendo no era ilegal. Ciertas personas e instituciones lo veían con malos ojos, pero es legal. Y no todo el mundo es capaz. Hay que tener una mente privilegiada y yo la tengo. Así me metí en este lío. Contando cartas gané más de 640.000 dólares. También usábamos señales; los brazos cruzados, la mesa está caliente; tocarse el ojo, tenemos que hablar; y acariciar una melena lustrosa de cabellos perfectos sólo significaba una cosa, evaporarse ya. "A ganar, a ganar, pollo para cenar"

Decepcioné a mis amigos, pero resulta que a ellos tampoco se les daba mal la matemática básica. Me ligué a la chica más guapa de la facultad. Me dio una paliza un matón de vieja escuela de las Vegas que buscaba tener una buena pensión de jubilación. Pero hice un trato con él que le aseguró una buena pension. Y le mentí a mi madre, pero luego confesé la mentira y... bueno, aún me quiere. Así que, durante mi último año de carrera me uní a un equipo y desarrollé una nueva habilidad. Fui a las Vegas en 17 ocasiones para ponerla en práctica. Gané cientos de miles de dólares contando cartas y me lo robaron todo, ¿sabe usted cuántas veces? Dos. ¿Qué tal como experiencia vital? ¿Le he deslumbrado? ¿Le he dejado asombrado?

Rounders

Escuchad, así es el juego; si no distingues al primo en la primera media hora de partida, es que el primo eres tú. Los tíos que saben dicen: juega para ganarte la vida. Es como cualquier trabajo. No apuestes en balde, saca tajada. La meta es ganar una buena apuesta cada hora, conseguir la pasta cuando llevas la mejor mano, y protegerte cuando no, no jugar porque sí. Así es como me he pagado media carrera de derecho. Soy como una hormiga, procuro ganar un poco cada vez. Aunque también he aprendido que si eres demasiado precavido tu vida acaba siendo un coñazo.

El juego en cuestión es el sin límite de Texas, mínimo para entrar 25 mil dólares. Una partida como esta no suele verse fuera de los casinos. Las apuestas atraen a perdedores forrados y ellos atraen a los tiburones. El sin límite de Texas es el cadillac del poker. A cada jugador le reparten dos cartas boca abajo y se dejan 5 más boca arriba en medio de la mesa. Son cartas que todos pueden usar para hacerse con la mejor mano posible. La clave esta en jugar con el hombre, no con las cartas. No hay otro juego en el mundo en que las fortunas pasen tan rápidamente de una mano a otra. Un jugador brillante podría palmar incluso con una buena mano, luego empezaría a fallar y perdería hasta la última ficha. Por eso los campeonatos mundiales se deciden en una mesa sin límite. Hay gente, incluso profesionales, que nunca juegan al sin límite, no soportan la presión. Pero hay otros, como Doyle Brunson, que consideran el sin límite el único juego en estado puro. Como dijo Papa Valenda; mi vida es el riesgo, el resto es solo espera.

jueves, 9 de septiembre de 2010

500 días juntos

Esta es una historia de chico conoce a chica. El chico, Tom, de Nueva Jersey, creció pensando que nunca sería feliz hasta encontrar el amor de su vida. Esta creencia le venía de su afición desde tan temprana a la música triste del pop británico, y a una mala interpretación de la película "El graduado". La chica, Summer, de Michigan, no compartía esa creencia. Desde la ruptura del matrimonio de sus padres, sólo amaba dos cosas; la primera era su largo pelo negro; la segunda, lo fácil que era cortárselo y no sentir nada. Tom conoce a Summer el 8 de enero. Casi de inmediato se da cuenta de que es la chica que ha estado buscando. Esta es una historia de chico conoce a chica, pero más vale que sepáis de entrada que no es una historia de amor.

Si Tom había aprendido algo, era que no se podía atribuir una importancia cósmica a un simple acontecimiento terrenal. Casualmente a eso se reduce todo, nada más que casualidad. Tom por fin había aprendido que no existían los milagros, que no existía el destino, que nada está predestinado. Lo sabía, ahora estaba seguro de ello. Tom estaba... bastante seguro.

viernes, 30 de julio de 2010

Érase una vez en América

- Estás loco
- Eso ya me lo dijiste una vez hace mucho tiempo, pero mi mente nunca ha estado tan despejada como en aquel momento. Te quité toda tu vida y la he vivido en tu lugar, te lo robé todo; el dinero, la mujer que amabas, y a ti solo te dejé treinta y cinco años de dolor por haberme matado, ¿por qué no disparas?
- Es cierto que he matado Señor Baily, a veces para defenderme y a veces por dinero. Mucha gente nos ofrecía trabajos. Socios, rivales, amantes... Unos trabajos los aceptábamos y otros no. El suyo no lo habríamos aceptado Señor Baily.
- ¿Es esta tu forma de vengarte?
- No, es mi forma de ver las cosas

- Son las diez y veinticinco y ya no tengo nada que perder. Si un amigo te traiciona, debes vengarte. Hazlo
- Verá Señor Secretario, yo también tengo una historia. Es más sencilla que la suya. Hace muchos años tenía un amigo, muy querido. Le delaté para salvarle la vida, pero murió, porque él lo quiso así. La nuestra fue una gran amistad, salió mal, para él y para mí. Adiós Señor Baily.