viernes, 30 de julio de 2010

Érase una vez en América

- Estás loco
- Eso ya me lo dijiste una vez hace mucho tiempo, pero mi mente nunca ha estado tan despejada como en aquel momento. Te quité toda tu vida y la he vivido en tu lugar, te lo robé todo; el dinero, la mujer que amabas, y a ti solo te dejé treinta y cinco años de dolor por haberme matado, ¿por qué no disparas?
- Es cierto que he matado Señor Baily, a veces para defenderme y a veces por dinero. Mucha gente nos ofrecía trabajos. Socios, rivales, amantes... Unos trabajos los aceptábamos y otros no. El suyo no lo habríamos aceptado Señor Baily.
- ¿Es esta tu forma de vengarte?
- No, es mi forma de ver las cosas

- Son las diez y veinticinco y ya no tengo nada que perder. Si un amigo te traiciona, debes vengarte. Hazlo
- Verá Señor Secretario, yo también tengo una historia. Es más sencilla que la suya. Hace muchos años tenía un amigo, muy querido. Le delaté para salvarle la vida, pero murió, porque él lo quiso así. La nuestra fue una gran amistad, salió mal, para él y para mí. Adiós Señor Baily.

Collateral

- ¿Qué hicieron?
- Ni idea, yo qué se. Yo diría que... todos tenían pinta de testigos de una acusación, probablamente un proceso federal importante de una persnoa que no quiere que la condenen
- Esa es la razón...
- Es el porqué, razón no hay ninguna. No hay razón ni buena ni mala para vivir o morir
- Y ¿tú qué eres?
- Un indiferente.

-Fíjate, hay millones de galaxias con millones de estrellas y de repente en una de ellas aparece una mota. La mota somos nosotros perdidos en el espacio, tú, yo, el poli... ¿a quién le importa?
- ¿Qué tienes dentro?
- ¿Dentro?
- ¿Qué harías si alguien te apuntara en la sien con una pistola y te amenazara: o me dices ahora que tiene dentro esa persona o te mato?, ¿qué cosas le motivan?, ¿qué piensa?. No podrías contestar nada porque..., te matarían porque no tienes ni idea de lo que piensa nadie. Has caído bajo hermano, muy bajo. ¿Qué te pasó? ¿Eras un crío que creció en un correcional? ¿no tienes alma?. Hay piezas que vienen de serie y que todo ser humano debería tener, pero... tú no las tienes. ¿Por qué no me has matado aún?
- ¿Te has visto? Tus valletas, tu taxi limpio, tu compañía de limusinas... ¿Cuánto has ahorrado?
- No es cosa tuya
- Algún día, algún día mi sueño se hará realidad..., pero una noche te despertarás y verás que eso no es verdad, el sueño se ha vuelto contra ti, nunca se hará realidad, y ya eres viejo, no se ha cumplido y jamás se cumplirá porque nunca harás nada para que se cumpla, lo enterrarás en la memoria y después te hundirás en tu sillón y te quedarás imnotizado delante del televisor el resto de tus días. Así que no me hables a mí de crímenes.

Up in the air

¿Sus vidas cuánto pesan? Imaginen por un segundo que llevan una mochila. Quiero que noten las correas sobre los hombros, ¿las notan?. Ahora quiero que la llenen con todas las cosas que tienen en su vida. Empiecen por las que hay en los estantes, los cajones, las tonterías que coleccionan. Noten cómo se acumula el peso. Ahora cosas más grandes; ropa, pequeños electrodomésticos, lámparas, toallas, la tele. La mochila ya pesa. Ahora cosas más grandes; el sofá, la cama, alguna mesa, métanlo todo dentro. El coche, añadánlo. La casa, un estudio o un apartamento de dos dormitorios. Quiero que introduzcan todo eso dentro de la mochila. Intenten caminar. Es difícil, ¿no?. Pues esto es lo que hacemos con nuestra vida diaria, nos vamos sobrecargando hasta que no podemos ni movernos y no se equivoquen, moverse es vivir. Ahora voy a prenderle a esa mochila fuego, ¿qué quieren sacar?. ¿Las fotos? Las fotos son para la gente que no puede recordar, tomen Ginseng y quémenlas. Es más, dejen que se queme todo e imagínense despertando mañana sin nada. Resulta estimulante, ¿no es así? Así es como empiezo cada día de mi vida.

Esto va a ser un poco más difícil, presten atención. Tienen otra mochila, solo que esta vez deben llenarla de personas. Pueden empezar por los conocidos, amigos de amigos, la gente de la oficina, y luego pasen a las personas a las que confían sus secretos, sus primos, tías, tíos, hermanos, hermanas, sus padres, y por fin, su marido, su mujer, su novio o su novia. Métanlos en la mochila. Tranquilos, no les voy a pedir que le prendan fuego. Sientan el peso de la mochila. Puedo asegurarles que sus relaciones son la carga más pesada de su vida. ¿No sienten un peso clavándose en sus hombros? Todas esas negociaciones, discusiones, secretos y compromisos. No necesitan cargar con eso. ¿Por qué no dejan la mochila? Hay animales que viven cargando con otros en simbiosis toda su vida, amantes sin suerte, cisnes monógamos. No somos esos animales. Si nos movemos despacio, morimos rápido. Nosotros no somos cisnes, sino tiburones.

Esta noche a casi todos los recibirán en casa perros saltando, niños chillando. Sus esposas les preguntarán qué tal el día y esta noche dormirán. Las estrellas saldrán de sus escondrijos diurnos y una de esas luces algo más brillante que las demás, será la punta de mi avión sobrevolándolos.

domingo, 25 de julio de 2010

El guardián entre en el centeno


Si quieren saber la verdad, no sé qué pensar. Siento habérselo contado a tanta gente. Lo único que sé es que, en cierto modo, echo de menos a todas las personas de las que les he hablado. Hasta a Stradlater y a Ackley, por ejemplo. Creo que hasta echo de menos a ese maldito Maurice. Tiene gracia. No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo.