- Eso ya me lo dijiste una vez hace mucho tiempo, pero mi mente nunca ha estado tan despejada como en aquel momento. Te quité toda tu vida y la he vivido en tu lugar, te lo robé todo; el dinero, la mujer que amabas, y a ti solo te dejé treinta y cinco años de dolor por haberme matado, ¿por qué no disparas?
- Es cierto que he matado Señor Baily, a veces para defenderme y a veces por dinero. Mucha gente nos ofrecía trabajos. Socios, rivales, amantes... Unos trabajos los aceptábamos y otros no. El suyo no lo habríamos aceptado Señor Baily.
- ¿Es esta tu forma de vengarte?
- No, es mi forma de ver las cosas
- Es cierto que he matado Señor Baily, a veces para defenderme y a veces por dinero. Mucha gente nos ofrecía trabajos. Socios, rivales, amantes... Unos trabajos los aceptábamos y otros no. El suyo no lo habríamos aceptado Señor Baily.
- ¿Es esta tu forma de vengarte?
- No, es mi forma de ver las cosas
- Son las diez y veinticinco y ya no tengo nada que perder. Si un amigo te traiciona, debes vengarte. Hazlo- Verá Señor Secretario, yo también tengo una historia. Es más sencilla que la suya. Hace muchos años tenía un amigo, muy querido. Le delaté para salvarle la vida, pero murió, porque él lo quiso así. La nuestra fue una gran amistad, salió mal, para él y para mí. Adiós Señor Baily.



