domingo, 26 de diciembre de 2010

El show de Truman

- Ya no sé qué pensar Marlon. Quizás es que me estoy volviendo loco, pero tengo la impresión de que el mundo gira alrededor mio
- Es mucho mundo para un solo hombre, Truman. ¿No será que tienes sueños de grandeza? ¿Que desearías haber llegado a algo importante? Vamos Truman, ¿quién no ha imaginado sentado en el váter que le entrevistaban en el telediario?, ¿quién no ha soñado ser famoso?
- Esto es diferente, parece que todo el mundo está en el ajo
- Soy tu mejor amigo desde que teníamos 7 años Truman. El único modo de que aprobáramos el curso era copiándonos los exámenes, ay dios... eran idénticos, pero a
mí eso me hacía sentir seguridad, porque fuera cual fuera la respuesta la acertábamos juntos o la...
- Fallábamos juntos

- ¿Recuerdas aquella vez que nos quedamos toda la noche en el jardín porque querías jugar al polo norte? (risas) Cogí una pulmonía. ¿Te acuerdas de eso?
- Estuviste sin venir a clase casi un mes (risas)


- Para mí eres lo más parecido a un hermano, Truman. Sé que las cosas no nos han salido como habíamos soñado a ninguno de los dos. Conozco ese sentimiento cuando parece que todo se te escapa de las manos, y te niegas a aceptarlo, y entonces, buscas una justificación. Pero, bueno, pues lo que quiero decir es que, por ti me dejaría atropellar sin dudarlo, y la última cosa que haría en esta vida sería mentirte. Piénsalo bien, Truman. Si todos están en el ajo, yo tendría que estarlo también. No estoy en el ajo, Truman, porque no hay ningún ajo.


- Truman puedes hablar, te escucho
- ¿Quién eres?
- Soy el creador del programa de televisión que llena de esperanza y felicidad a millones de personas
- Y ¿quién soy yo?
- El protagonista
- ¿Nada era real?
- Tú eras real, por eso valía la pena verte. Escúchame Truman, ahí fuera no hay más verdad que la que hay en el mundo que he creado para ti, las mismas mentiras, los mismos engaños, pero en mi mundo, tú no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tú mismo
- Nunca has tenido una cámara en mi cerebro

- Tienes miedo, por eso no puedes marcharte. Está bien Truman, yo te comprendo. Llevo observándote toda tu vida, te observé al nacer, te observé cuando diste tu primer paso, observé tu primer día de colegio, y el capítulo en el que se te cayó tu primer diente. No puedes irte Truman, este es tu sitio, conmigo. Háblame, dime algo, ¡di algo maldita sea! ¡Estás en la televisión, en directo ante todo el mundo!
- Por si no nos vemos luego, ¡buenos días, buenas tardes y buenas noches!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Cinema Paradiso

- Ahora te contaré una cosa. Sentémonos un momento. Una vez, un Rey celebró una fiesta. A ella fueron las princesas más bellas del reino. Bueno, un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del Rey. Era la más bella de todas, y se enamoró enseguida, pero, pero, ¡qué podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del Rey!

En fin, un buen día consiguió hablar con ella y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado. La princesa quedó tan impresionada por su fuerte sentimiento que le dijo al soldado: si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya. Y a partir de ese instante, el soldado se fue a allí y la esperó un día, y dos días, y diez, y luego veinte, y cada noche la princesa le observaba desde la ventana, pero él no se movía nunca, con la lluvia, con el viento, con la nieve, siempre estaba allí. Los pájaros se le cagaban encima y las abejas se le comían vivo, pero él no se movía. Y después de noventa días estaba tremendamente delgado, pálido. Al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos y no podía contenerlas. Ya no le quedaban ni fuerzas para domir. Mientras, la princesa seguía observándole, y al llegar la noche noventa y nueve, el soldado se incorporó, cogió la silla y se largó de allí.

- ¿No me digas? ¿al final?

- Sí. Justo al final Totó, y no me preguntes cuál es el significado. Yo no lo sé. Si lo entiendes dímelo tú

- ¿Recuerdas la historia del soldado y la princesa? Ahora entiendo porqué el soldado se fue justo al final, si... Solo faltaba una noche para que la princesa fuera suya, pero ella no tenía porqué mantener su promesa. Eso hubiera sido terrible, le habría matado. De ese modo, en cambio, durante al menos 99 noches, él mantuvo intacta la esperanza de que ella le esperaría.

- Haz como el soldado Totó, márchate. Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella te sientes en el centro del mundo, te parece que nunca cambiará nada. Luego te vas, un año, dos, y cuando vuelves todo ha cambiado, se rompe el hilo conductor, no encuentras a quien querías encontrar, tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente, la tierra donde naciste, pero ahora no es posible, creo que estás más ciego que yo.

- ¿Quién dijo eso? ¿Gary Cooper? ¿James Stewart? ¿Hery Fonda?

- No Totó, eso no lo dijo nadie, esto lo digo yo. La vida no es como la has visto en el cine, la vida es más difícil. Márchate, regresa a Roma. Eres joven, el mundo es tuyo, yo ya soy viejo. No quiero oirte más, solo quiero oir hablar de ti.

jueves, 23 de diciembre de 2010

La colmena

La mañana, esa mañana eternamente repetida, trepa como un gusano por los corazones de los hombres y las mujeres de la ciudad golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirares que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones. La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega un poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena.