martes, 23 de agosto de 2011

Si tú me dices ven, lo dejo todo... Pero dime ven

Hay mucha gente que vivimos una niñez y una adolescencia perpetua, aunque a muchos eso les fastidie.

Lo mejor de recordar es que puedes regresar cuando lo deseas, nadie te puede robar o impedir eso. Quizá lo que más me impacta es que, siempre que vuelves, el recuerdo es diferente. Y si el recuerdo es diferente, uno lo acaba siendo también, porque ahí están tus raíces y si tus raíces cambian, también cambiará tu tronco...

- ¿Nunca has parado el mundo?
- ¿Qué es parar el mundo?
- Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor. En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas. Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo. ¿Y sábes qué...?
- ¿Qué? - dije emocionado y fascinado.
- Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran. ¿Tú quieres mover el mundo o que te muevan?
- Moverlo - dije con seguridad -. ¡Moverlo!

jueves, 18 de agosto de 2011

Un pequeño cambio

Miradnos, corriendo de un lado a otro, siempre con prisas, siempre llegando tarde. Somos la raza humana. Siempre compitiendo, aunque lo que más ansiamos en este mundo es conectar con otros. Para algunos eso ocurre a primera vista. Es cuando sabes que lo sabes, es el destino destilando su magia. Y es genial para esas personas. Viven como en un cuento de hadas, van directas como cuando viajas en un tren expreso. Sin embargo, eso solo les ocurre a unos pocos. Para el resto de la humanidad, vivir es menos romántico. Suele ser complicado y liado, se rige por meteduras de pata y oportunidades desaprovechadas, y sobre todo, por no ser capaz de decir lo que necesitas decir cuando debes decirlo. Al menos así es como me ha ido a mí.

Miradnos, corriendo de un lado a otro, siempre con prisas, siempre llegando tarde, siempre compitiendo. Pero a veces, las cosas se ralentizan lo suficiente, y eso hace que todas las piezas encajen. El destino destila su magia, y sientes que has conectado. Muy de cuando en cuando, en medio de tanto azar, ocurre algo inesperado que nos empuja hacia delante. Y la verdad, ahora empiezo a creer, ahora empiezo a sentir, que tal vez la prisa de los humanos no se deba a una carrera.