La vida se compone de pequeñas islas de éxtasis en un oceáno de tedio, y después de los treinta años rara vez se avista tierra. Como mucho erramos de un banco de arena muy deteriorado a otro, y éste nos resulta pronto familiar en cada uno de los granos de arena que vemos.
Todavía deseamos no desear, y esperar sin esperanza, y tener la ilusión de que podemos estar sin ilusiones.