Querida Karen:
Si estás leyendo esto, significa que he encontrado el valor para mandártelo. Bravo por mi. No me conoces muy bien, pero si me lo permites, tengo tendencia a repetir una y otra vez lo duro que me resulta escribir, pero esto es lo más difícil que he tenido que escribir nunca. No existe una manera fácil de decirlo, así que simplemente lo diré. He conocido a alguien. Fue una casualidad. Yo no lo estaba buscando, no lo planeé, fue la tormenta perfecta. Ella dijo una cosa, yo dije otra, y cuando me di cuenta, quería pasar el resto de mi vida en mitad de aquella conversación. Ahora tengo la sensación en mis entrañas de que puede ser ella. Está completamente chiflada, de una manera que me hace sonreir, extremadamente neurótica, y exige un mantenimiento exhaustivo. Ella eres tú, Karen. Esa es la buena noticia. La mala es que no sé cómo estar contigo ahora, y me acojona, porque si no estoy contigo inmediatamente tengo la sensación de que nos perderemos ahí fuera. Este es un mundo enorme y malo, lleno de vueltas y recovecos, y basta con parpadear para que desaparezca el momento, el momento que pudo cambiarlo todo. No se lo que hay entre nosotros, y no puedo decirte porqué habrías de saltar al vacío por alguien como yo, pero... hueles tan bien... como el hogar, y haces un café excelente, eso tambien es importante, ¿verdad? Llámame.
Infielmente tuyo.
Hank Moody.
