El periodismo está lleno de fantasmas, de fanfarrones e imbéciles, están siempre vendiéndose, negociando los contactos, intentando parecer más importantes de lo que son. Lo bueno es que esta clase de periodistas te ayudan a destacar, si eres incluso un poco humilde, un poco modesto o solicito, puedes sobresalir. Por eso le llevas el almuerzo a un compañero si aun no ha terminado su artículo, te acuerdas de los cumpleaños. Es cierto que el periodismo es un trabajo muy duro, todos estamos bajo presión y nos sacrificamos por sacar un número a tiempo, nadie duerme apenas, pero a veces puedes esbozar una sonrisa.Algunos periodistas creen que el contenido político es lo que hace memorable un artículo. Yo creo que son las personas que descubres, sus rarezas, sus defectos, aquellos que los hacen graciosos o más humanos. El periodismo es el arte de captar el comportamiento.
Tienes que saber para quién escribes y tienes que saber qué se te da mejor. Yo tomo nota de lo que hace la gente, averiguo lo que la conmueve, lo que les asusta, y sobre eso escribo. Son las personas las que cuentan la historia, y sabéis, esa clase de artículos también pueden ganar un Pulitzer.
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