Si formas parte de un grupo nadie te dice que van a matarte, no hay ni peleas ni insultos como en las películas. Los asesinos llegan con una sonrisa, llegan como amigos, son los que te han querido toda tu vida y parecen llegar siempre cuando más necesitas su ayuda.
Me encontré con Jimmy en un sitio muy frecuentado que conociamos los dos. Llegué un cuarto de hora antes pero Jimmy ya estaba allí. Estaba junto a la ventana para ver a todo el que llegaba al restaurante, quería estar seguro de que no le seguían. Estaba nervioso, no había tocado la comida. En apariencia no pasaba nada, sencillamente hablabamos de mi caso, pero tuve la sensación de que Jimmy quería saber si iba a traicionarle para salvar el pellejo.
A todos nos era muy fácil desaparecer. Mi casa estaba a nombre de mi suegra, los coches estaban a nombre de mi mujer, mis carnets de la seguridad social y de conducir eran falsos, nunca votaba, nunca pagaba impuestos, mi certificado de nacimiento y mi ficha de la policía eran las únicas pruebas de que estaba vivo. Lo que más me costaba era dejar aquella vida, me gustaba esa vida, nos trataban como a estrellas de cine peligrosas, teníamos todo solo con pedirlo y nuestras mujeres, madres, hijos, todos disfrutaban de lo que hacíamos. Tenía bolsas de papel llenas de joyas apiladas en la cocina, tenía un azucarero lleno de coca junto a la cama, podía tener todo lo que quería con una simple llamada de teléfono. Coches, las llaves de una docena de apartamentos en toda la ciudad, apostar veinte o treinta mil dólares en un fin de semana y luego gastar las ganancias en una semana o pedir prestado para pagar al corredor de apuestas. No importaba, eso no significaba nada, cuando no tenía un centavo en el bolsillo iba y robaba más. Controlábamos todo, untábamos a la mafia, untábamos abogados, untábamos a los jueces, todo el mundo ponía la mano y por ese motivo todo podía comprarse.Y ahora todo se va, eso es lo más duro, que hoy todo es distinto, no hay aliciente, tengo que esperar como todo el mundo, ni siquiera me mandan comida decente. Nada más llegar a aquí pedí espaguetis con salsa marinada y me mandaron macarrones con ketchup. Soy un don nadie y tengo que vivir el resto de mi vida como un gilipollas.
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