jueves, 18 de noviembre de 2010

Gran Torino

- He estado pensando en nuestra conversación sobre la vida y la muerte, en lo que dijo, en lo de que tiene que cargar con todas las cosas horribles que se vio obligado a hacer, cosas horribles que jamás se le olvidarán. Creo que le vendría bien liberarse de parte de ese peso. Las cosas que se hacen en la guerra son terribles; recibir órdenes de matar, matar para salvarse, para salvar a otros. Tiene razón, son cosas de las que no sé absolutamente nada, pero sí sé bastante del perdón, y he visto a muchos hombres confesar sus pecados, admitir su culpabilidad y dejar atrás esa carga tan pesada, hombres más fuertes que usted, hombres a los que en la guerra les ordenaron hacer atrocidades y que ahora viven en paz.
- Bueno, tengo que reconocerlo padre, ha venido con toda la artillería esta vez.
- Gracias.
- Y en una cosa tiene razón, en eso de que hombres más fuertes que yo alcanzan la salvación. Pues joder, aleluya. Pero se equivoca en otra.
- ¿En qué Señor Kowalski?
- Lo que más atormenta a un hombre es lo que no le ordenan hacer.

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