sábado, 28 de abril de 2012

La última noche

¿Sabes cómo encuentran a la gente? Cuando vuelven a casa. La gente huye pero suelen volver y entonces les pillan. Así que te vas y no vuelves nunca más, no vuelves nunca. Conduciremos y seguiremos conduciendo. Iremos a algún lugar perdido. Seguiremos por esta carretera hasta donde nos lleve. Nunca has ido más allá del oeste de Filadelfia, ¿a que no? Este es un país precioso Monty. Es precioso por esa parte. Parece otro mundo, montañas, colinas, vacas, granjas e iglesias blancas.


Todos los hombres, mujeres y niños deberían ver el desierto al menos una vez antes de morir. No hay nada en kilómetros a la redonda, nada excepto arena, rocas, cactus y cielo azul. No hay ni un alma, ni sirenas, ni alarmas de coche, nadie agobiándote, ni locos soltando tacos o meando en la calle. Allí encuentras el silencio, encuentras la paz, encuentras a Dios. 

Así que conduciremos hacia el oeste, seguiremos hasta encontrar un pueblecito agradable, esos pueblos que hay por el desierto. ¿Sabes cómo aparecieron ahí? Gente que quería huir de otro sitio. El desierto es para volver a empezar. Buscaremos un bar, te invitaré a una ronda. Hace dos años que no me tomo una copa pero me tomaré una contigo, un último whisky con mi hijo. Nos lo tomaremos con calma para saborear la cebada, para que dure. Y luego me iré. Te diré que no me escribas nunca, que no vayas a visitarme. Te diré que creo en el reino de Dios y que creo que volveré a reunirme contigo y con tu madre, solo que no en esta vida. 


Olvídate de tu antigua vida. No puedes volver, no puedes llamar ni escribir. No mires nunca atrás. Móntate una nueva vida y sobre todo vívela, ¿entiendes? Tú vive tu vida tal y como tendría que haber sido, y a lo mejor, y es un poco peligroso, pero a lo mejor, después de un par de años podrás mandarle noticias tuyas a Naturelle. Crea una nueva familia y edúcales como dios manda, ¿me oyes? Dales una buena vida Monty, dales lo que necesiten. Ten un hijo. Podrías llamarle James, es un nombre fuerte. Y a lo mejor, algún día, dentro de unos años, cuando yo esté muerto y enterrado junto a tu querida madre, reunirás a toda la familia y les dirás la verdad, quién eres y de dónde eres. Cuéntales toda la historia y luego pregúntales si saben la suerte que tienen de estar ahí. Faltó tan poco para que todo eso no pasara nunca... Faltó tan poco para que vuestra vida no llegara a ser una realidad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario